Se han analizado más de mil escenarios posibles en los que se han contemplado las diversas vicisitudes que se pueden dar a partir de hoy en el escenario ucraniano. Se ha partido desde el momento actual, es decir, desde el inicio de las conversaciones en Arabia Saudí y la negativa de Zelensky a celebrar elecciones.
Los escenarios se han analizado usando la teoría del análisis de hipótesis contrarias.
También se parte de la desunión de los miembros de la UE, como ha quedado patente en la mini cumbre celebrada en París por Macron y la posterior visita de Starmer y Macron a Trump que está prevista para la semana del 24 de febrero.
En todos los escenarios se han tomado las siguientes proposiciones como origen:

Desde este punto de partida se han ido desglosando posibles líneas temporales de evolución de acontecimientos.
Por ejemplo, se han tenido en consideración resultados factibles en las elecciones de Alemania, así como la debilidad de los gobiernos de Macron con posibles giros como la celebración de elecciones en Francia en un momento dado.
También se ha tomado en consideración, con respecto a Ucrania, varias posibles líneas temporales. Por ejemplo, se ha anticipado que Zelensky sea eliminado por un golpe de operaciones especiales rusos o del GRU o cualquier otra circunstancia.
También se ha tenido en cuenta que se celebren elecciones en Ucrania con los posibles resultados. Es decir, que gane Zelensky o que gane un partido prorruso. También se ha contemplado que en Ucrania ante la evolución de la guerra o porque Rusia consiga instigar un levantamiento contra el gobierno de Kiev, se acabe produciendo una guerra civil.
En Rusia también se ha contemplado la posibilidad de que, ante la evolución de los acontecimientos, el hartazgo de la sociedad rusa se traduzca en disturbios y protestas, con diferente intensidad.
También se ha jugado con la posibilidad de que en Estados Unidos las decisiones de Trump vayan instigando un movimiento de protesta que vaya cogiendo fuerza. Ya hay republicanos significativos que se están manifestando públicamente a las decisiones de Trump, sobre todo las relacionadas con Ucrania.
Con respecto a la Unión Europea se ha tenido en cuenta la falta de cohesión interna, la disparidad de los gobiernos que la componen y la debilidad de las coaliciones gobernantes en algunos países. Esto condiciona el apoyo que está dispuesta a proporcionar a Ucrania. Aunque Hungría e Italia se muestran proclives a Rusia y a Trump (fundamentalmente respectivamente) tampoco son inmunes a su pertenencia a la UE.
Para muchos políticos europeos es complicado defender una línea de acción exterior coherente, dada la situación creada por el entendimiento entre Rusia y la administración Trump.
También se han contemplado las posibilidades de que Trump y/o Putin mueran por enfermedad o un atentado.
En todos los escenarios se han realizado análisis de la evolución de la situación dando diferentes pesos a las posibilidades que se generan con cada paso, según la credibilidad y el impacto de cada proceso evolutivo.
De todos los análisis realizados se extraen las siguientes conclusiones:
- La UE y Ucrania parten de una posición de debilidad extrema, agudizada por la colaboración de Rusia Y Estados Unidos.
- La UE debe incrementar su apoyo a Ucrania de forma decisiva, capaz de sustituir en una buena medida el apoyo que proporcionaba Estados Unidos.
- Solo se dan escenarios favorables para la UE y la Ucrania de Zelensky si se dan las siguientes circunstancias:
- Que se produzca un distanciamiento entre Moscú y Washington.
- Que Ucrania siga liderada por alguien que se oponga a los deseos de Moscú, ya sea Zelensky o un relevo con las mismas ideas y determinación y que cuente con el apoyo de la cúpula militar ucraniana.
- Que en Rusia y/o en Estados Unidos se generen movimientos de entidad contestarios (la oposición rusa reviva y tome las calles y en Estados Unidos debería generarse un movimiento similar al generado en contra de la participación de su país en la guerra de Vietnam). Con el surgimiento de una de las dos sería suficiente.
Con respecto al apoyo que se está dando desde Occidente a Ucrania, además de las cifras oficiales que circulan en los medios tras las aprobaciones de paquetes de ayuda económica y material, existe un flujo de armas que no está contabilizado oficialmente. Son las ayudas que los diferentes servicios de inteligencia están proporcionando a las fuerzas ucranianas. Son miles de millones en armamento y munición que se está comprando en países que usan material de procedencia rusa y que se envía por canales alternativos a Ucrania.
Estas actividades no se realizan sólo por los Estados Unidos o Reino Unido, sino que hay otros países involucrados en estas actividades.
Se menciona este asunto porque el apoyo a Ucrania que debe asumir la UE ha de ser de una firmeza notable para reemplazar en gran medida, el apoyo abierto y encubierto que recibe Ucrania.
En realidad, el surgimiento de los movimientos contestatarios en Rusia o en Estados Unidos está vinculado con la separación entre Moscú y Washington.
Como se ha dicho, la postura de partida de la UE y de Ucrania es de gran debilidad y para la UE es letal la falta de unidad interna.
En todo caso, de los análisis realizados se deduce que, si no se da un distanciamiento de alguna manera entre Moscú y Washington, el resultado será contrario a las necesidades de Ucrania y de la UE.
Esto se torna más complicado si tenemos en cuenta que ninguno de los actores involucrados quiere que las negociaciones se interrumpan (ni la UE ni Ucrania se han manifestado en contra de estas conversaciones, solo de no haber sido invitados). Sin embargo, la ruptura de las negociaciones sería un factor necesario para materializar el distanciamiento entre Rusia y Estados Unidos que, como hemos dicho, es condición necesaria para los intereses de la UE y de Ucrania.
Y aquí entran en juego los servicios de inteligencia occidentales. Tienen una oportunidad de oro para realizar un trabajo que servirá de forma tangible a las sociedades a las que sirven.
El apoyo a la oposición rusa resultaría fundamental para generar inestabilidad en el seno de Rusia. La administración Trump ha retirado las subvenciones (entre otros múltiples programas que se han visto paralizados por el DOGE, el departamento que dirige Musk) a todas estas asociaciones que se han refugiado en Estados Unidos (hay algunas en Europa, pero bastantes menos). Aunque no se sostenían por las subvenciones americanas al 100%, desde luego que las posibilidades de actuar se han visto reducidas.
Las agencias de inteligencia también tienen que encargarse de la llegada del material a Ucrania por canales alternativos. Parece ser que la CIA todavía no los ha cortado, pero es una posibilidad que se cercenen en cualquier momento. Otros canales corren a cargo de Reino Unido que necesitará ayuda para mantenerlos (no sólo económicamente) en activo.
Otro punto en el que pueden aportar una labor impagable sería la de obtener información de alto nivel de las conversaciones que se llevan a cabo entre Rusia y Estados Unidos. Para ello hay que obtener información de la Administración Presidencial de la Federación de Rusia y también el entorno de la Casa Blanca o de la Secretaría de Estado. Pero hay sitio para ser imaginativo y explorar otras vías como la del entorno del príncipe heredero Mohamed Bin Salman que ha tomado parte en las conversaciones, no sólo como anfitrión, sino que se ha postulado para jugar un papel más activo como mediador.
Esto permitiría a los estados europeos tomar decisiones adecuadas y anticiparse a los acontecimientos.La situación actual de desconcierto se debe a un enorme fracaso de los servicios de inteligencia occidentales, aunque también de los diplomáticos occidentales.

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